Teoría al Día en la Defensa
Semi-Tarrasch [D41]
Imprecisión
de graves efectos
en delicado esquema defensivo
Por Ignacio Fernández Díaz
Probablemente la sospechosa jugada 10...Dc7?!
en una conocida posición de la Defensa
Semi-Tarrasch es un error, y más grave de lo que
a primera vista parece. El negro queda reducido a
un delicado esquema defensivo mientras el ataque
blanco se desarrolla casi de modo automático.
Timur Gareev (2599) - Samuel L.
Shankland (2507)
Copper State Int A Mesa USA (6),
07.06.2010
Defensa Semi-Tarrasch [D41]
1.c4 c6 2.e4 d5 3.exd5 cxd5 4.cxd5 Cf6
5.Cc3 Cxd5 6.Cf3 Cc6 7.Ac4 Mediante 7.d4 se
pasaría a un Ataque Botvinnik/Panov. 7...e6
8.d4 Ae7 9.0-0 Cxc3 Como el alfil rey blanco
se encuentra en c4, esta movida es bastante
viable, pero el consenso teórico actual entiende
que no es la mejor. El orden más preciso de
jugadas es 9...0-0 y si ahora 10.Te1 entonces
10...Af6! con presión sobre el peón aislado (en
lugar de 10...b6?! 11.Cxd5 exd5 12.Ab5 Ab7 (12...Ad7
13.Da4 Cb8 14.Af4 Axb5 15.Dxb5 a6 16.Da4 Ad6
17.Axd6 Dxd6 18.Tac1+/- Botvinnik-Alekhine,
AVRO 1938) 13.Da4 Tc8 14.Af4+/=
Neikirch-Skiva, Sofia 1957) 11.Ce4 b6 12.a3 Ab7
13.Dd3 Tc8 y el juego es incierto, pero lo menos
que puede decirse es que el negro tiene sus
chances. 10.bxc3 Dc7?!
Shankland
se siente tentado por la inmediata presión sobre
el Ac4 y el peón c3, pero su jugada está
conceptualmente descaminada. Hay que saber que en
posiciones con esta estructura de peones el
blanco trata de desarrollar iniciativa (o
preparar su ataque) en el centro y ala rey, y el
negro juega tratando de neutralizar la actividad
del blanco y tratando de bloquear los peones
colgantes. Por ende, las objeciones que saltan a
la vista a la jugada del negro son: permite al
blanco ganar un tiempo con la jugada Af4, no
colabora con el Ae7 al control de la vital
casilla de invasión g5, y afloja el bloqueo de
la casilla d5. Lo normal es 10...0-0 11.Ad3 con
posiciones muy conocidas en grandes modelos
clásicos, de los que menciono sólo algunos:
11...b6 (11...Af6 12.Te1 b6 13.Aa3 Ae7 14.Axe7
Cxe7 15.De2+/= Kluger-Lengyel, HUN 1953) 12.Te1
a)12.Dc2 g6 13.Ah6 Te8 14.Ab5 (a)14.h4
Af6 (Langeweg-Platonov, Wijk aan Zee 1970) y
ahora 15.h5+/=) 14...Ab7 15.c4 a6 16.Axc6
Axc6 17.Ce5 Tc8 18.Db2 Aa8 19.Tac1 b5!~~
Botvinnik-Szabo, Groningen 1946; b)12.De2
Ab7 13.Ab2+/= Spassky-Langeweg, Sochi 1967;
12...Ab7 13.Dc2 g6 14.Ah6 Te8 15.Dd2+/= y estamos
en una posición muy conocida donde no es fácil
para el blanco desarrollar su iniciativa en el
ala rey sin descuidar la defensa de sus peones
colgantes. Cfr. Botvinnik-Ragozin, URS 1947;
Neikirch-Fuchs, Sofia 1957; Najdorf-Tal, Belgrado
1970; Lein-Platonov, URS-ch 1971, y muchos otros
ejemplos. 11.Te1 Respuesta natural, sin
preocuparse todavía por el Ac4 sin sostén,
porque ninguna descubierta del Cc6 y la Dc7 es
peligrosa. 11...0-0 12.Ad3 Td8
Una
jugada "femenina"; quiero decir: una
jugada sólo realizada por ajedrecistas mujeres
en las únicas dos partidas que encontré en mi
base de datos. Frente a 12...b6 yo preferiría
jugar 13.De2 (en lugar de 13.Dc2 h6?! (mejor
es 13...g6 ) 14.De2 Ad7 15.Ab2 (y
aquí luce más fuerte 15.De4+/- ) 15...Df4
16.Tad1 Tfe8 17.h3 Af8 18.c4|^ con iniciativa
blanca por la movilización de sus peones
colgantes, Fuchs-Zirngibl, Kienbaum 1958)
13...Ab7 14.De4 (o bien 14.Cg5 Axg5
15.Axg5 Ca5 16.Dh5->) 14...g6 15.Af4+/-
poniendo en evidencia una vez más la mala
ubicación de la Dc7; La jugada más usual ha
sido aquí 12...Ad7 y pese al atractivo de otras
jugadas, yo volvería a preferir aquí 13.De2 a)13.Cg5
h6 14.Ch7!? (a)o 14.Ah7+
Rh8 15.Ac2 con ideas como Dd3 o Dh5) 14...Tfe8
15.Axh6! e5 (a)15...gxh6
16.Dh5 Cd8 17.Te3+-) 16.Te3 con fuerte ataque
del blanco, Bucher-Domont, SUI-chT 2006; b)13.Dc2
g6 14.Dd2 Af6 15.Dh6 Ag7 16.Dh4 Dd8 17.Ag5 f6
18.Af4 Ce7 19.Ad6 Te8+/= y el blanco está algo
mejor, Pogats-Donner, Budapest 1961; 13...Af6
14.Ag5+/- (también es bueno 14.Cg5 ) 14...Axg5
15.Cxg5 h6 16.Cf3+/= Liublinsky-Kamyshov, Moscow
1946. 13.De2
Probablemente
una jugada nueva, aunque tengo mis dudas que en
realidad lo sea, porque se trata de un
emplazamiento natural de la dama (y muy habitual
en este tipo de posición), que aquí amenaza
obviamente la centralización De4 con ganancia de
tiempo y el posterior desarrollo Af4,
aprovechando la mala ubicación de la Dc7. Sune
Berg Hansen había preferido aquí 13.Dc2 h6?!
(debe preferirse 13...g6 por ejemplo: 14.Ah6 b6
15.Ag5?! (>=15.Dd2+/=) 15...Ab7 16.Axe7
Dxe7 (16...Cxe7=) 17.Te3 Tac8=
Tresch-Roos, Oisterwijk 1990) 14.De2 Da5 15.Ad2
Dh5 16.Tab1 a6 17.De4+/- Hansen-Kachiani
Gersinska, Germany 2000. 13...b6?! Shankland
ha hecho una mezcla de planes que no lo ayuda ni
al bloqueo de los peones colgantes ni a la
neutralización de la actividad blanca en el ala
rey. Sin embargo, la elección del camino a
seguir ya no era fácil. Por un lado 13...Da5
14.Ad2 dejaría a la dama negra alejada, y su
pasaje al flanco rey con 14...Dh5 no es garantía
de tranquilidad, aunque quizás el negro podría
probarlo; Otra posibilidad es adelantarse a la
agresión blanca con 13...g6 14.Ah6 Af6 aunque la
tarea defensiva no será fácil para el negro. 14.De4
g6 15.Af4 La explicación de las objeciones
formuladas a la jugada 10...Dc7?!. Pero también
15.Cg5! pone de manifiesto la segunda objeción
hecha a 10...Dc7, la pérdida de control de la
casilla g5. 15...Ab7 (probablemente el mal
menor sea 15...Td5 manteniendo el Ac8
defendiendo el atacado peón e6. Pero las
perspectivas no lucen nada tranquilas para el
negro: 16.Dh4 h5 17.Ae4 Ta5 18.Af4+/-) 16.Dh4
y ¿cómo se defiende el negro del ataque a su
flanco rey? 16...h5 (si 16...Axg5
17.Axg5 Td5 18.Te3 el ataque blanco luce
ganador) 17.Axg6! fxg6 18.Txe6 Td6 (18...Ce5
19.Dg3 Tac8 20.Ad2 Cf3+ 21.Cxf3 Dxg3 22.hxg3 Rf7
23.Tae1+-) 19.De4 Axg5 20.Dxg6+ Dg7 21.Txd6
Axc1 22.Txc1 Dxg6 23.Txg6+ Rh7 24.Te6+- y el
blanco gana el final; El otro camino típico es
el inmediato canje de alfiles oscuros con 15.Ag5
(una vez más aprovechando la debilidad de la
casilla g5 tras 10...Dc7). 15...Dd7
Para
decirlo por última vez: ¿para qué jugar
10...Dc7?! si la dama podía ubicarse
directamente en d7? 16.Ag5 Logrado el
primer paso del ataque que fue el debilitamiento
del castillo con ...g6, el segundo paso es el
canje de alfiles oscuros para poner de manifiesto
las debilidades creadas. 16...Ab7 17.Dh4 h5 Tras
17...Tac8 queda en claro que el planteo negro
tampoco ha logrado bloquear los peones colgantes:
18.d5! f6 (18...Axg5? 19.Cxg5+-; 18...Dxd5
19.Ae4 Dc4 20.Axe7 Cxe7 21.Dxe7 Axe4 22.Cg5 Dc7
23.Dxc7 Txc7 24.Cxe4+-) 19.dxc6 (también
debe ser bueno 19.Axg6 ) 19...Axc6 20.Ce5!
(o 20.Axg6 hxg6 21.Axf6 Axf6 22.Dxf6) 20...fxg5
(20...fxe5 21.Axe7 Dxd3 22.Axd8+/-) 21.Dh3+/-;
El debilitamiento 17...h5 es inevitable, porque
incluso tras 17...Axg5 18.Cxg5 el negro no tiene
más remedio que defenderse con 18...h5 y el
blanco cuenta con la inmediata llave 19.g4
atacando (o bien 19.Te3 transponiendo
a la partida.) 18.Te3 Gareev ha
puesto ahora piloto automático: el ataque blanco
se juega fácil, y los golpes tácticos
brillantes surgen turno a turno. 18...Axg5
19.Cxg5 Ce7 Shankland debe reducirse a tapar
los agujeros que pueda del barco que se hunde. En
este caso, cubriendo las tácticas sobre el peón
g6. 20.Tae1 Te8 Y ahora las tácticas
sobre el peón e6 (o lo que se pueda). Una línea
a modo de ejemplo de lo recién dicho acerca de
los brillantes golpes tácticos a cada paso es la
siguiente: 20...Cd5 21.Tf3 (pero no 21.g4?
Cxe3 22.Txe3 Da4; aunque por supuesto que sí
21.Tg3 y si 21...De7 22.Txe6!+-) 21...Tf8
22.Tg3 (22.Ce4; 22.Axg6? fxg6 23.Txe6 Dg7) 22...De7
23.c4 Cc7 (23...Cf6 24.Cxe6!+-) 24.Te5 Df6
25.Dxh5!+- 21.g4 La llave para abrir la
casa del rey negro. Pero no todavía 21.Cxe6? en
razón de 21...Cd5! y el blanco no queda bien. 21...Cd5
22.Tg3
Gareev ya se encuentra en la agradable
situación de poder elegir entre varias rutas que
conducen a Roma. Y probablemente no toma aquí el
más directo. Otro camino a la victoria era
22.Tf3 Cxc3 (o bien 22...Te7 23.gxh5 f6
24.Axg6 fxg5 25.Dxg5 Tg7 26.h6 De7 27.Dg3+-) 23.Txf7
Dd5 24.Txb7 Dxb7 25.Axg6 Te7 26.Cxe6+-; Y lo más
simple es 22.gxh5 Cxe3 (o 22...f6
23.Tg3+-) 23.hxg6 fxg6 24.Txe3+- y el negro
debería abandonar. 24...Dg7 25.Ac4 Ad5 26.Cxe6
Axe6 (26...Axc4 27.Cxg7 Rxg7 28.d5+-) 27.Axe6+
Txe6 28.Txe6 Tf8 29.d5+- 22...Cf4 Un error
en posición perdida. Si 22...f6 23.gxh5 fxg5
24.Dxg5+-; Lo más tenaz era 22...Ce7 23.gxh5 (o
23.Cxf7 Rxf7 24.gxh5 Cf5 25.Dg5 Rf8) 23...Cf5
24.Axf5 exf5 aunque igualmente el negro debe
perder tras 25.Tf1 De7 26.hxg6 fxg6 27.c4 y d5
(o bien 27.Th3 Dg7 28.d5 con la idea 28...Axd5
29.Td1 y Td7) 23.gxh5 Cxh5? Acelera
el desenlace. Pero tampoco había esperanzas con
23...Cxd3 24.hxg6 fxg6 25.Txd3 Ad5 26.Th3 Dg7
27.Ch7 y Cf6+. 24.Cxf7! No podía faltar
la guinda táctica. El negro abandonó. 1-0 24.Cxf7!
Dd5 (24...Cxg3 25.Axg6+-) 25.f3 Cxg3
26.Axg6 Ch5 27.Axh5 (o 27.Ce5+- ) 27...Rg7
28.Te5+-
Ignacio Fernández Díaz
Lugo, España, 10.06.2010
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